domingo, 21 de febrero de 2016

La  cara achatada del enigma

La cara achatada del enigma. Su mano envuelta en mis dedos se escurre lentamente. Se hinchan sus venas y mis venas. Un bulto sin palmas, una jaula de piel que atrapa el aire entre su derecha y la mía o es mi izquierda es su izquierda lo miro venir lentamente; lo miro acercarse a la puerta metálica y extenderme su otra mano, afectuoso.

Me hala con cuidado para que cierre la puerta. Yo la sostengo tranquilo con mi talón derecho y miro hacia afuera hacia adentro y escucho el viento la música. ¿Qué hacer? Como si adivinara me responde; no le entiendo. Me repite su esforzado mensaje. Distingo ahora: las vocales se unifican y suenan sin énfasis. Lo demás se arrastra.

Alguien viene. Estábamos hablando de... se asombra. Lo saluda y se presenta. En su esfuerzo el enigma nos avienta su nombre, su apellido, su reputación, gentilicio, su nombre y qué dijo al principio?: le pregunto al bienvenido con las cejas, antes de asentir. Después enciendo un cigarrillo.

Me adivina dije gracias tú quién eres?
-Me llamo Ezequiel, mucho gusto, le digo.

No lo puedo evitar, me abstraigo hasta el estómago. Mientras hablan pienso en qué rumor se adivina mi asombro? en qué mínimo gesto? Lo que diría Poe; demasiado largo nítidamente profundo no soy el primer asombrado qué ingenuo. Me percibe porque no soy yo el que tiene que entenderlo. ¿Por qué siento ante mi propio pasmo esta necesidad de justificarme? -Y él me entiende a mí.

El bienvenido se despide hacia el viento y yo: ¿Qué tal ahí adentro? Con un gesto al que casi no puedo mirar hace loas a esa luz azul que despide alientos de cerveza. Me esfuerzo ahora: lo miro a los ojos pero descubro que no hay contacto. Sus ojos son dos enormes cristales empañados que sin embargo brillan por dentro. Aunque miro a intervalos distingo una córnea por gusto. Vienen a mi cabeza palabras tan disímiles, tan incongruentes como se torna incongruente tratar de mirarlo de frente. Luego desvío la vista y él también.

Me acerca un vaso de cerveza. Me mira dudoso y me insiste tratando de seguir la conversación. Yo le acepto y todavía me pregunto qué hacer: adentro o afuera en el umbral atrapado en mi asombro. El enigma no para de balbucir su filosofía y me pregunta y le entiendo pero no sé señalarle el Ser. Paseo la mirada por encima del enigma y luego afuera. No estaba solo ¿Adónde se han ido todos?

La cara ovalada del enigma. No es él y me quedaría tomando hasta explicarme su mirada, su afecto y mi abultada mano que late lentamente doblada sobre mi muslo derecho.

Afuera, en la otra vereda alguien entona una quena y yo me excuso diciéndole que voy en busca de 'la flauta' de Hamelín.

-Hasta luego, le digo.

Y me voy bailando.


jueves, 15 de marzo de 2012

3

Acechado por un 3 dos 3 tres 3, el redundante tropieza y cae inevitablemente en el vértigo. La confirmación involuntaria y reincidente que golpea su tálamo, 3 veces, cuando en el intento de atender a cualquier cosa se le atraviesa el 3, como si no hubiera otra cosa por la que preocuparse. El ir a la deriva y sin pararse ni un segundo a contemplar, concentrado en no imponerse ningún rumbo, le azuza extrañamente cual conjuro; y él redunda sin quererlo, en la misma cantidad tres siempre, la su presión, su presión, la supresión.

sábado, 25 de junio de 2011

Cotidiana

Nada
sumerger el grito tanteando la pélvica
recortar el bulto a palazos
negro inciesto

perfuma la música
el audible paisaje
de la madrugada,

y Nada

en fin

nada contornea igual
que el infinito improbable
del imposible contorno...
danzar - DANZAR!

En vez de sueño insomnio
pelotea en la pocilga

como espectro

el Día

Es un motor recurrecto

que suena
tralalan, tralalan,

a luz blanca.

Y aparece extafiado,
el impuro gallo del pecho
canturreando,

cantando.

Siquiera cantar...
pero el corvo retruécano
de la Escoba

nos barre,

a pedazos,

a polvillo reciclado, remuerto, rezongado...

Y alguien se despierta con el bus:

¡Es de día! ¡Es de día!

Y se pone a dormir.

martes, 7 de junio de 2011

Babel

El Ego construyendo

sus torres de papel.

viernes, 3 de junio de 2011

Sueño de terror

La ira derramada en el estómago, el líquido fermentado, mi ebriedad y una violencia insana, incontenible, contra el bastardo de pelo corto, indefinido, al que arrastro, repelo, impreco...

Luego todo adquiere un tono de cerveza traslúcido y los vasos, como lámparas, iluminan mi grotesca impaciencia; lejos del ebrio, atascado en la obstinada conciencia que da el pensar.

Me expreso: arrojo un vaso de vidrio vaciado y re vaciado fútilmente, que se quiebra en mil pedazos en el centro de esa amarilla contienda, como un molusco reventando de ahogado, y los filos brillantes de cada pedazo de vidrio tentacular semejan uno a uno mis rechazos, mis continuos desparpajos fúnebres...

Afuera, un terror naciendo lentamente en el espacio. Cruzo umbrales, y a cada paso el terror se intensifica, se cubre de sentidos. Sólo uno. ¿Quienes son realmente esos transeúntes que me rodean? Imagino que de súbito el mundo se ha quedado sin piernas, sin brazos, sin cerebros. Con desconfianza examino a los paseantes: ¿Son lisiados, son enfermos y no existe ya esa matrona del equilibrio, esa necesaria salud mundial?

Encuentro que no. Cojos, amputados, delirantes, vendados, imbéciles... caminan junto a mí en bandadas, todos con la misma indiferencia... Y el terror que me invade, absurdo, arremete nuevamente en el estómago: no puedo ver a un sano, y confirmo mi delirio espantoso en cada rostro, en cada ausencia de brazos, en cada disfunción cerebral...

Aparezco lejos. Lo último. Por fin paz. Hay por aquí gentes normales, y aunque debajo de su pútrida salud se esconda tal vez un criminal, un mamarracho, mi barriga entusiasmada se apacigua, vuelve, 

y da gracias al engaño en la ciudad...

lunes, 23 de mayo de 2011

Francesa loca

Mujer ética dijiste evocando algún danés tormentoso. Esta vez no puedo suprimir nada. Todo en ti blanco y arrugado. Seguramente como en el “paraninfo de una ninfa macabra”, tu encanto residía en tu decrepitud. Aunque loca y delirante, ante ti yo era un crío recién destetado, y mi ilusoria ‘locura’ no era más que un simulacro. Porque hablaste de pronto más de lo debido con esas ganas tuyas de entenderlo todo, de vivir consciente de la belleza, de la lectura como tú mismo dijiste. De los libros baratos o usados que deseas tener un momento en tus manos. De la pronunciación adecuada de Sweig que repetiste lentamente para mí, como una profesora paciente. En medio de tu soledad tan evidente, en medio de tu madurez tan regia que hablaba como desde un trono imaginario. Francesa loca. Francesa delirante entre el Pasochoa y el Sincholagua.

sábado, 14 de mayo de 2011

La grasa inconsciente

fútil orgía de las hecatombes
muerte sobre muerte!

Adagio impar de la tinta
oprobio exacto
engaño en consciencia de la
arpía 

Atardece espanto, 
cunde estupidez sobre 
los tálamos...
el Sexo.

Apariencia organizada
de la bruma que se atañe

al oido impuro

a la boca amarga

es la visión de la nada
que toma forma 
exangüe

o la comunión de la idiotez
y la orfandad.

Pero acaso sería feliz
el expectante
si aquella horrible máscara

no fuera a sus ojos
más que realidad

si su infierno dejara 
de pintarse tras cortinas rojas
cortinas de espanto
de agravio

si fuera evidente y frontal
al menos

pero mira reflejarse
escupido
su aflicción

sólo como un acto.

mira entre líneas,
entre cortinas...
la ceguedad imbuida
del Ego,

ajeno a él,

pero perverso.

Y tiende su sien sobre
la almohada,
esperando

El día que le revelen


lo que ya ha visto.....